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La
seguridad de la información es la percepción
del riesgo
Cuando
se asume la responsabilidad de gobernar las tecnologías
de la información a nivel corporativo,
inmediatamente se aceptan altos retos particularmente
interesantes; estar al tanto de la amenazas que
propone el mundo informático, encontrándose
entre otras la intercepción de información,
la interrupción de procesos críticos,
la modificación de transacciones y la generación
de códigos arbitrarios, como también
conocer las vulnerabilidades sin importar su naturaleza,
(ya sean lógicas, físicas, naturales
o humanas), que pudieran materializar las amenazas
anteriormente manifestadas, dado que estas son
actividades informáticas que golpean una
y otra vez los sistemas de información.
En
circunstancias normales, los responsables de seguridad
actúan proactivamente para prevenir los
efectos perniciosos de los ataques, y cuando no
hay más remedio, porque la prevención
ha fallado, se actúa a posteriori. Pero,
¿se plantean los responsables antes de
cualquier otra cosa, medir el impacto que conllevan
estas amenazas y vulnerabilidades?
Dada
la dificultad que presenta la administración
de los riesgos, es difícil equilibrar la
la cantidad de riesgo que estamos dispuestos a
asumir versus la cantidad de recursos financieros
de los que disponemos para mitigar los riesgos
en materia de seguridad de la información.
La
gestión del riesgo se ha convertido en
un escollo para la dirección estratégica
de las organizaciones que confían en metodologías
reconocidas para alimentar sus sistemas de gestión.
Sobre todo se hace especialmente difícil
gestionar el riesgo en aquellas empresas cuyos
procesos críticos dependen de la disponibilidad
de las tecnologías de la información,
sobre todo, cuando la seguridad de esos procesos
es igualmente crítica para la funcionalidad
del negocio, como ocurre en los bancos, las telcos,
los proveedores de internet, entidades gubernamentales
y muchas otras organizaciones donde un fallo crítico
puede suponer, en el mejor de los casos, una perdida
de la continuidad del negocio.
En
estos casos la gestión del riesgo deja
de ser algo opcional para convertirse en algo
obligatorio. En éstos últimos tiempos
han surgido cambios constantes en las tendencias
de gestión y se han ampliado las metodologías
para la gestión de riesgos que ayudan a
controlar y administrar los mismos, proporcionando
al mínimo coste, la máxima integridad,
disponibilidad y confidencialidad de la información
corporativa. Tarea compleja, sin duda, teniendo
en cuenta las muchísimas variables de las
que depende el riesgo.
La
gestión de la seguridad de la información
es muy extensa, pero sin duda alguna, uno de sus
puntos claves es la adecuada gestión del
riesgo. Equilibrar las decisiones a tomar en función
del riesgo informático, en la gran mayoría
de las veces es difícil de abordar, y la
incertidumbre de los resultados es muy elevada,
especialmente cuando no hay datos anteriores que
permitan proyectar una posible tendencia. Sin
animo de hacer imposible la gestión del
riesgo, se debe tener en cuenta también
que hay riesgos incontrolables y que por tanto
escapan a toda planificación. Pero esto
no puede debe ser obstáculo para que apartemos
a un lado los riesgos, y sigamos mirando al frente
como si nada hubiera pasado.
Es
preciso tener claro que establecer contramedidas
para mitigar absolutamente todos los riesgos es
algo, por decirlo de alguna manera, inaplicable;
por cuestiones económicas y de índole
operativa por los cambios constantes de tecnologías
e investigaciones de avanzada sobre problemas
de seguridad.
Asimismo, tampoco sería correcto asumir
la totalidad de los riesgos, sin invertir en ninguna
medida de control de los mismos. Es necesario
llegar a un equilibrio entre inversión
y riesgo asumido voluntariamente. Y éste
ultimo concepto es el objetivo principal de la
gestión de los riesgos.
Existen
distintas maneras y metodologías de gestionar
adecuadamente el riesgo. Desde luego, siempre
se aconseja emplear metodologías reconocidas
ya que éstas emanan de una experiencia
y un contraste que las hace válidas a priori.
Entre estas, podemos mencionar:
A
nivel internacional, la norma ISO/IEC 17799:2000
"Information technology - Code of practice
for information security management", que
recientemente, el 17 de mayo de 2005, se ha presentado
una ampliación de la misma, denominada
ISO/IEC 17799:2005 "Information technology
- Security techniques - Code of practice for information
security management".
Esta
norma internacional deriva del marco reglamentario
BS 7799, elaborado y definido por el British Standards
Institution, en el que se definieron diez dominios
de control para gestionar adecuadamente los sistemas
de la información. Estos puntos de control
han sido contemplados igualmente en el marco ISO
17799 y sus trasposiciones a normas nacionales.
Asimismo, cabe destacar que en la versión
nueva del ISO/IEC 17799:2005 se observan ampliaciones
en los dominios y cambios significantes en los
contenidos y controles afectados a estos.
En
resumen, es fácil comprobar cómo
la seguridad de la información es mucho
más que la seguridad informática
más tradicional, y es fácilmente
observable como, a la hora de hablar de seguridad
de la información, todo gira en torno a
un eje temático: La gestión del
riesgo.
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