| El
enemigo no siempre se encuentra fuera del perímetro
organizacional
Uno
de los factores críticos a la hora de gestionar
la seguridad de la información en las organizaciones,
es el factor humano.
Asimismo,
que son muy considerados los esfuerzos que se
dedican a la seguridad tecnológica y en
consecuencia, la seguridad del factor humano a
veces es menospreciada o en el peor de los casos,
pasada por alto. En éstos casos, hablamos
del enemigo que está dentro, bien sea por
la intencionalidad de sus actos o bien sea por
negligencia en el tratamiento de los activos de
la información.
Si
nos centramos en el marco normativo más
reconocido, el que nos ofrece ISO 17799, hay varios
puntos de control que tienen que ver con el factor
humano. Además de la seguridad lógica,
física y del entorno, el punto de control
principal viene reflejado claramente en lo que
se suele denominar seguridad de los recursos humanos.
La idea de controlar al personal no está
relacionada con la restricción de la libertad
y la comodidad de los empleados en las organizaciones;
sino de establecer mediante normas y políticas
puntos de control en el factor humano que opera
con la información, de modo que se puedan
prever y eviten fugas de información, errores
en el manejo de datos, brechas en la confidencialidad
y que la protección de aspectos importantes,
como los secretos de negocio y comerciales, sea
una realidad no sujeta a posibles fisuras causadas
por el espionaje csrporativo y/o electrónico
o por la competencia desleal.
Manteniendo
el marco normativo, en la cual se establece la
necesidad de definir contactos con entidades de
basto “Know-how” en el terreno de
la seguridad de la información se debe
a que estas dentro de las consultoría de
seguridad frecuentemente y en forma periódica
se realicen seguimientos de seguridad con los
cuales se permite diagnosticar la situación
de una empresa determinada, en cuanto a la robustez
de su infraestructura técnica. Los análisis
generales, las auditorías perimetrales,
los test de intrusión, los análisis
forenses, las pruebas de inteligencia y otros
tipos de pruebas son muy útiles para saber
si los sistemas informáticos están
preparados para soportar ataques masivos, o si
la seguridad será suficientemente robusta
para evitar la posibilidad de que sea vulnerada.
Por lo expresado, podemos decir que esto es el
enfoque tradicional de seguridad ante los ataques
de fuerza bruta y ante los intentos de intrusión
sigilosos y técnicamente depurados, metodologías
de ataque que aunque pueden actuar por separado,
normalmente, suelen ir de la mano.
Una
vez consolidadas las pruebas técnicas y
reconocida y solucionada la seguridad sobre el
entorno de IT, se deberían abordar las
cuestiones de seguridad relativas al personal,
ya que a fin de cuentas, el hardware y el software
está operado, supervisado y administrado
por usuarios. En esta etapa se empieza a considerar
otra instancia de la seguridad de la información,
estamos hablado de la gestión del riesgo.
La cual se encuentra muy ligada a la gestión
del personal.
Dado el nivel de dificultad que tiene la seguridad
ligada al personal, esta fase de la seguridad
de la información debe ser meticulosamente
planificada.
El tratamiento de las medidas de control, aplicadas
a seres humanos, requiere tacto y requiere tener
en cuenta que cada empleado tiene sus propias
determinaciones y condiciones laborales. Aún
así, es posible planificar la seguridad
del personal como un conjunto de medidas de control
general, que hagan que éstas sean efectivas
independientemente del sujeto afectado, y sin
que éstas medidas supongan un perjuicio
sobre los derechos y el confort de los trabajadores.
Las
principales medidas de control que se suelen recomendar
son las siguientes:
•
Reducción del riesgo del factor
humano: lo cuales pueden ocurrir entre
otros debido a errores, pérdidas, robos
y usos indebidos de la información. Donde
practicas de buenos uso de la seguridad suelen
recomendar: los acuerdos de confidencialidad,
la selección rigurosa del personal y la
inclusión de la seguridad dentro de las
responsabilidades contractuales.
•
Concientización del personal:
en cuanto a política de seguridad y medidas
que deben contemplar para evitar riesgos. La única
manera de propagar la esencia de la gestión
de la seguridad es que el personal conozca los
riesgos, sus consecuencias y los principios básicos
de gestión segura de la información.
•
Minimización de las consecuencias
de los incidentes provocados por el factor humano,
tomando el error como fuente de aprendizaje para
la prevención de futuros problemas. El
error es una importante fuente de retroalimentación
que puede permitir que en futuras repeticiones
de una problemática permita minimizar los
impactos sobre el negocio de las organizaciones.
Es imperativo ajustar y dar a conocer los medios
de difusión de los incidentes una vez que
ocurran, de modo que todos los integrantes de
la cadena de responsabilidad sepan qué
han de hacer y a quién deben informar en
todo momento. Cuando exista intencionalidad en
el personal infractor, temerario o negligente,
es evidente que la empresa debe recurrir a procesos
disciplinarios y acciones legales.
•
Estudio del personal crítico,
es decir, del personal que debe cubrir las tareas
críticas de la organización cuya
importancia es vital para el desarrollo de la
empresa. Los procesos críticos son más
importantes que los procesos de apoyo, luego el
personal que debe atenderlos es más importante
para la empresa, independientemente que todos
los empleados son de importancia vital para las
organizaciones. De esto se deduce claramente que
un error o mala intención de un usuario
crítico normalmente será más
dañino que un error de un empleado involucrado
en un proceso no crítico.
Existen
otras medidas que pueden complementar a estas
cuatro medidas generales. No son las únicas,
ni tienen por que ser el referente a la hora de
gestionar la seguridad del personal, pero en circunstancias
normales, son cuatro conjuntos de factores que
deberían ser vigilados estrechamente.
A modo resumen, podemos decir que la seguridad
sobre el personal interno de ser controlado en
forma rigurosa dadas las facilidades con las que
cuentan. Por ello, a continuación se dan
una serie de recomendaciones que entre muchas
otras pueden ser utilizadas para el control interno.
Estas recomendaciones se encuentran orientadas
a las amenazas de carácter intencional,
las de carácter no intencional pueden ser
remediadas con políticas de concientización
y aprendizaje.
1.
Vigilar los puntos críticos de negocio
y no las salidas de emergencias, o sea, vigilar
las medidas y objetivos a priori.
2.
Ser proactivo. Trate de anticiparse a los movimientos
de los posibles infractores.
3.
Trate la seguridad en forma independiente y con
objetividad.
4.
Otorgar a los empleados privilegios en función
de las actividades que realizan.
5.
Estar atento a comportamientos sospechosos de
los usuarios.
6.
No desatender lo obvio.
7. Definir procesos claros y
aplicables de vigilancia.
8.
Registrar todas las actividades crítica,
respetando la privacidad de los usuarios.
9. Comunicar claramente a los
empleados cuáles son los riesgos y las
consecuencias del mal uso de las políticas
de seguridad de la información.
10.
Establecer una relación fluida con los
responsables de cada área de la organización,
dado que los mismos pueden reconocer en forma
inmediata el impacto ocasionado por una acción
indebida de un usuario.
El
camino para que el factor humano sea un factor
controlado y seguro es largo y tortuoso. Quizás
es buen momento para que usted comience este camino,
si todavía no lo ha hecho.
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